martes, 23 de enero de 2018

La estrategia y las herramientas operacionales


A comienzos de los años 90, del siglo pasado, Paul O´Neil, en aquella época CEO de ALCOA, hizo la siguiente reflexión: “El mejoramiento continuo es exactamente la idea correcta si se es el líder mundial en lo que se hace. Pero es una terrible idea si no se es así. Tal vez sea una idea desastrosa si uno se encuentra en una posición retrasada con respecto al estándar mundial… necesitamos mejorar a pasos agigantados y rápidos. No podemos sentirnos satisfechos de diseñar un plan que nos lleve al estándar mundial existente en un tiempo prolongado, porque si aceptamos tal plan, nunca seremos líderes a nivel mundial”. Está claro que, hay que distinguir la estrategia, que incluye la posición, de la herramienta operacional que nos permitirá lograr nuestro objetivo.

La Calidad Total (que incluye el mejoramiento continuo), Just In Time, Benchmarking, Reingeniería (que incluye innovación con un diseño radicalmente nuevo de las operaciones), son herramientas operacionales que, deben usarse según la estrategia que queremos ejecutar. Si recurrimos a las estrategias genéricas de Michael Porter, el Liderazgo en Costos se basará en herramientas operacionales que le permitan alcanzar altas eficiencias, intensificando el uso de todos sus recursos, y a la Reasignación de Recursos. Si usamos la estrategia de Diferenciación, tendremos que recurrir a la Innovación con ideas disruptivas que, se harán operativas con la Reingeniería. Si usa la estrategia de Enfoque, tendrá que recurrir a la Mejora de Procesos y la Innovación, como Inditex de Zara.


Hemos tenido mucho tiempo de confusión sobre las nuevas herramientas operacionales y el planeamiento estratégico, que se tradujeron en discusiones y polémicas complicadas que, en vez de hacernos avanzar, frenaban aún más el ponerlas en práctica. La reflexión de Paul O´Neil deja en claro esta necesaria comprensión de lo que realmente debe hacerse, no sin antes haber planteado la estrategia empresarial, que nos señalará la herramienta operacional que necesitamos aprender y dominar, para ejecutar la estrategia con excelencia. Muchas empresas, incluidas las muy grandes, se veían inclinadas a poner en práctica las herramientas operacionales, simplemente, porque se habían puesto de moda. Se dejaba de lado lo que se quería conseguir que, supuestamente, tiene que estar planteado en la estrategia empresarial.

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